domingo, 25 de enero de 2015

Comer en público, placer de algunos y tormento de otros





¡Buenos días mis niñas! Estamos a lunes ya, he acabado los exámenes y hoy he tenido la última exposición del trimestre, ¡ue, ue! 

Este fin de semana me he ido a Andorra con la familia de mi novio, me lo he pasado genial al mismo tiempo que he pasado un frío que no veas. Volvemos a casa con las pilas cargadas y con muchas ganas de disfrutar de los días de descanso que ya tocaba. 

Pero no os preocupéis, descanso mental, el blog estará en marcha, es más, quiero poder ir publicando mucho más seguido :) Es más, tenemos ya algunos proyectos en marcha que os iré contando más adelante. Los paquetitos de correos ya están enviados, ahora sólo espero que lleguen sanos y salvos, que últimamente se está luciendo.


La entrada de hoy quiero dedicarla a un miedo mío particular, una vergüenza absurda con la que llevo viviendo desde hace mucho tiempo. A medida que fui contándolo a los demás, hablándolo con otras chicas me sorprendí al ver que no era la única que lo vivía, es algo bastante difundido y me he sentido menos "rara". TENGO MIEDO A COMER EN PÚBLICO, VERGÜENZA por lo que evito cualquier situación que pueda hacerme sentir mal o sentirme bajo presión. 

Os cuento, esta semana he empezado a trabajar, como no estoy acostumbrada a los horarios, el lunes no me dio tiempo a comer y llegaba a mi casa muy justa, por lo que tenía que comer algo fuera. Cerca de donde trabajo hay un McDonalds, como no llevaba mucho dinero encima había pensado ir a comer allí, pero al llegar, no quería entrar. Me daba vergüenza entrar, pedir una hamburguesa y sentarme sola a comer, ideas estúpidas me inundaban el pensamiento "Qué van a pensar de ti" "Mirala, la gorda zampando sola" y derivados. 


Estuve tanteando entrar o no entrar, mientras intentaba convencerme de ello, me di cuenta que no era la primera vez que me lo pasaba, haciendo memoria he recordado que por ejemplo cuando salía con amigas por la calle y entraban en alguna tienda a comer patatas, solía comprar también y esconderlas en mi bolso, porqué me daba vergüenza que la gente me viera comer por lo que pudieran pensar de mí. 
Lo mismo pasaba en el tren, volviendo de la universidad, prefería esperar a llegar a mi casa que comer en el tren, por el mismo motivo.  Es un problema grave, no es para tomarselo a broma y lo sé pero es más fuerte que yo, estoy constantemente pensando en qué pensarán los demás de mi, pero creo que en parte es normal, lo hemos vivido todos, tenemos miedo a que nos rechacen todavía más. 

Siempre se burlan de las personas gorditas que comen algo fuera de lo común, generalizando a modo que todas las personas que sufren sobrepeso es por ese motivo (estar todo el día pegado a un trozo de comida). Y quien me diga que no es cierto, que hable conmigo y me lo diga, que le explicaré yo un par de cosillas.

Mirando por internet, he encontrado algunos pasos sencillos para superar ese miedo, creo que pueden ser de muy útiles para todas aquellas personas que como yo, nos da miedo comer en público, lo he personificado un poco, porqué no me gusta demasiado algunos de los puntos, puesto que se contradicen un poco, primero te dicen que debes aceptarte y después que evites comer los alimentos duros o que te den miedo, ¡NO SE TRATA DE DEJAR DE HACER, SI NO DE CAMBIAR NUESTRA MANERA DE VER LAS COSAS! 

1. PENSAR EN LA RAZÓN DE NUESTRO MIEDO. ¿Qué recuerdo tenemos grabado en nuestra memoria que alimenta nuestro miedo? Broncas de los padres, hábitos alimenticios rígidos, contexto marcado por los cánones de belleza rígidos...




2. DEJA EL PASADO Y SITÚATE EN EL PRESENTE. A las personas que nos encanta comer, es mucho más fácil que nos pasen cosas cómo estas, nos encanta comer hasta tal punto que nos da miedo que los demás no juzgue por ello. No todos somos iguales y debemos saber aceptar nuestras diferencias.




3. RECONOCER QUE ES UNA FOBIA Y QUE LA MANERA CON LA QUE INTENTAMOS LUCHAR CONTRA ELLA NO SIRVE.  Podría ser que esto sea una forma de fobia social, nos da miedo y evitamos el contacto con la gente en momentos como el comer, nuestra manera de atacar es esperar a quedarnos solos, no comer a veces y esto no sirve, es temporal nos hace sufrir y no acaba con el problema.





4. CONCÉNTRATE EN LO BUENO DE TI. Nuestro miedo a ser juzgadas por nuestros quilos nos hace sentir que no valemos, no nos deja disfrutar de las cosas y nos impide sacarnos partido y destacar las cosas buenas que hay en nosotras.


5. MIRA A TU ALREDEDOR. Todos somos diferentes y a la vez iguales, tenemos los mismos miedos y nos sentimos igual en muchas ocasiones, todos somos humanos con nuestros defectos y virtudes  no eres inferior a nadie y no debes sentirte mal por nada.




A todo esto, conseguí pedirme un Happy Meal y comérmelo la mar de a gusto cuando me centré en mi cuaderno y empecé a repasar para mi examen, te das cuenta al final, que a tu alrededor todo el mundo está comiendo despreocupado, sumergidos en sus pensamientos y no están pendientes de ti ni de nadie. Que sí, que a veces te puedes topar con el tonto de turno que le encanta meterse en vidas ajenas, pero los encontraremos siempre, en las tiendas de ropa, en el trabajo, en tu familia, en casa el vecino... ¡Hasta en la sopa!

Pero eh, ante todo debemos ser felices y aprender a ignorar al mundo que nos rodea y dejar de dar explicaciones a todo quisqui, que ni nos va, ni nos viene.





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