domingo, 16 de febrero de 2014

Blancanieves, como cambia el cuento.

Buenos días por la mañana de un precioso domingo en el que tengo que limpiar y leer una preciosa lectura en inglés. 
Hoy os traigo una reflexión especial y diferente a las demás, como dije en la otra entrada, hace unos días, participé en unas Jornadas sobre el Abuso Moral y Laboral que realizaron en facultad donde estudio. En principio, la exposición hablaba del mobbing y de cómo ha afectado la crisis en las condiciones laborales de los trabajadores. Pero, se mencionó algo, que creo que podemos relacionar con los abusos en general, centrándome en la idea del blog, podemos relacionarlo con el acoso entre menores y no tan menores.

El proceso o los mecanismos causales que favorecen a que proliferen este tipo de situaciones de acoso y de exclusión social se pueden explicar a través del cuento de la Blancanieves y los siete enanitos. 
Os explico mejor, yo tampoco le veía relación al principio. Empezamos por protagonista del cuento,  una niña pura y virginal dotada de una gran belleza de piel tan blanca y delicada como la nieve, de ahí su nombre.
Imagen extraída de internet

La antagonista de nuestro cuento, la malvada madrastra presenta unos rasgos característicos del trastorno de personalidad narcisista. No deja de mirarse al espejo parlante y preguntarle quién es la más bella del reino, este espejo simboliza el espejo social, el narcisista se siente amenazado por la realidad, por ese alguien que es mejor que él, no por lo que hacen , si no por lo que son).

Imagen extraída de internet

El cuento nos explica que la Blancanieves encontrará alivio y se sentirá acogida por los siete enanitos, seres que viven a las afueras del reíno, en una cabaña perdida en el bosque (más allá del mundo social) y trabajan en el lugar más indigno del reino, bajo tierra sin que nadie los vea, por su aspecto físico repulsivo.
Son los únicos que pueden entender la situación y los sentimientos de la Blancanieves (en nuestro caso de la víctima de acoso).

Imagen extraída de internet

¿Encontráis algún parecido con la realidad? Imaginaros que yo soy la Blancanieves, en este caso, no supongo una amenaza por mi belleza sino por otras cualidades y habilidades que los demás no poseen. ¿Quién sería la madrastra? La misma sociedad que me rodea y todos aquellos/as que piensan igual a ella, que ha interiorizado sus valores, cánones y visión sobre la realidad.
¿Quienes serían mis siete enanitos? Mis amigos/as, personas que como yo, tienen una visión distinta de las cosas y viven al margen de una sociedad que ya los ha excluido por ser "diferentes" a todos los demás.
El porqué de ese acoso, de esa presión e intento de excluir de la sociedad a los que son diferentes es evidente. Desde siempre se ha querido imponer un prototipo, un modelo a seguir y excluir (incluso eliminar, véase la época nazi) a todo aquél que salía de la normalidad.

Todos hemos tenido una o varias madrastras a lo largo de nuestras vidas, alguien que claramente nos tenía envidia, repito, no por lo que hacíamos o dejábamos de hacer, simplemente por ser como somos. No es raro ver que quienes tienen más complejos y problemas de aceptación son los que se ríen, burlan y meten con los demás, volcando sus frustraciones, usando a quienes menos culpa tienen como chivo expiatorio de sus problemas internos.
Y esto es así y ha sido así siempre, recuerdo que quienes más se metían conmigo hasta el punto de convertir mis primeros años de educación secundaria obligatoria un infierno, acabaron dejando los estudios, y yo pese a todo, ahí seguí, sacándome la E.S.O., el bachillerato y casi una carrera de la universidad. ¡Y bien orgullosa estoy de ello! No os podéis imaginar la de bocas que he callado.

Con esto se acaba la entrada de hoy, ¡Espero que os guste! Mañana nueva entrada, con una graciosa anécdota. Hay que aprovechar lo que queda de fin de semana.





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