martes, 13 de mayo de 2014

Abriendo los ojos

¡Hola, hola! La entrada de hoy no tiene mucho que ver con el mundo curvy pero sí con el mundo real y cuando digo real, digo el mundo en el que vivimos.
Ayer fui a una prisión de mujeres a hacer una dinámica de grupo con las presas, a simple vista parece algo normal, el día a día de alguien que se adentra en el mundo jurídico, una actividad académica pero para mi fue algo más, algo emotivo y profundo.


Nada más entrar,  esperando a que nos dieran el pase de visitante nos cruzamos con unas mujeres (voluntarias) acompañadas de niños de 3-4 años a lo sumo que se adentraban en la sección de maternidad de la prisión. Eso ya me dio que pensar, imaginad lo que supone todo esto, su madre está en prisión cumpliendo condena y sus hijos con tal de no ser separados de su madre, también se encuentren reclusos, apartados de la vida normal, si no llega a ser por las voluntarias, no saldrían a penas del centro penitenciario.
Me dio mucha lástima pensar en el tipo de vida que estos niños llevan, en todo lo que puede repercutir estar apartados en las primeras etapas que son tan importantes como todas las demás.

Si no fuera poco, una vez entrevistados con el director del centro y se nos explicara las características de las mujeres que cumplen condena y una vez adentrada en la sala con todas las presas, te das cuenta que la mayoría de las mujeres, por no decir casi todas, en realidad son personas con escasos recursos por no decir nulos que se han dedicado a la delincuencia no por voluntad propia ni por mantener un estatus -como si lo hacen los delincuentes de cuello blanco- (entendiéndose por delincuencia de cuello blanco todo delito cometido por personas de estatus económico elevado) si no por necesidad, porque no han tenido nunca las herramientas necesarias para avanzar, para cumplir con sus aspiraciones y objetivos.

A pesar de tener todo el día ocupado en actividades destinadas a la rehabilitación y el tratamiento, no dejas de estar privativo de libertad, de salir a la calle, de estar con los tuyos, te aíslan totalmente del mundo que conocías, ¿hasta que punto es rehabiltador y resocializador? ¿No es ese el sentido de la pena? Así viene estipulado en la Constitución Española al igual que la igualdad ante la ley y el principio de proporcionalidad de las penas, pero, la realidad es totalmente distinta, visto desde un punto objetivo, no existe igualdad ni proporcionalidad alguna. 

No somos más que peones de una partida de ajedrez que parece que no acaba nunca, quiénes los jugadores de ésta partida está bien claro, el poder, la codicia, el egoísmo que todo lo pudre. Que nos hace ser bestias y comportarnos de manera infame, hasta llegar al punto de darnos igual el sufrimiento de los demás si con ello conseguimos nuestros objetivos. La ley del más fuerte? No, la ley del más cabrón.

 
Sé que por sí solos no vamos a poder cambiar el mundo, yo por mi misma menos todavía, pero si algo he aprendido o conseguido aclarar mejor dicho estudiando Criminología, es para lo qué he nacido, con qué me siento plena y qué me hace feliz. Y cada vez lo tengo más claro, PRÓXIMA PARADA: EDUCACIÓN SOCIAL



"Para que pueda surgir lo posible es necesario intentar una y otra vez lo imposible"
(Hernan Hesse)

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